• Ensayos de Antonio Comas... - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    Ensayos de Antonio Comas…

    Yo diría que el libro que ha publicado Antonio Comas, catedrático de la Universidad de Barcelona, es un libro fundamentalmente pedagógico. Sus “Ensayos sobre literatura catalana” nos dan una amplia visión de lo que ha sido, esencialmente, la historia de la lengua y de la literatura en Cataluña a través de unas páginas concisas, periodísticas, pero no por ello desprovistas de erudición ni de finura analítica. ¿Qué unidad podemos encontrar entre estos trabajos dispersos, aparecidos en diarios y revistas, o encabezando, como estudios o prólogos, ediciones importantes? Se vienen prodigando últimamente las recopilaciones de artículos. Estos libros parece a veces que carezcan de un auténtico esfuerzo de composición. Escritos como…

  • «Azorín», en Barcelona - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    «Azorín», en Barcelona 

    En 1906, “Azorín” coge el expreso para Barcelona. “Lleva una misión de ABC: La de oír el pensamiento de las personas más salientes de Cataluña, la de recoger el estado de opinión de todas las clases sociales acerca de la cuestión catalana”. El 31 de marzo, “Azorín” publica la primera crónica del viaje. El ambiente político era muy tenso. El Parlamento había aprobado, después de abandonar sus escaños los diputados ctalanes, la ley de Jurisdicciones. Las crónicas se escribieron, pues, entre la fecha de la aprobación de la ley —20 de marzo— y el día en que Barcelona ofreció un homenaje a cuantos parlamentarios votaron contra la ley —el 20…

  • El verano, los niños y «Cavall Fort» - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    El verano, los niños y «Cavall Fort»

    ¡Qué largos eran los veranos de la infancia! Entre los árboles pasaban tranquilas las semanas. Por las noches, recuerdo, contábamos interminables cuentos sentados en los bordillos de la acera. Cerca del depósito del agua, a veces, creíamos sorprender una sombra sigilosa que nos daba miedo. Íbamos al río y algunas tardes de los jueves a una fuente a merendar. Corríamos en bicicleta por el campo de fútbol y jugábamos con el tren, los soldados y las tortugas en el jardín triangular. Los días de lluvia nos encerrábamos en casa para escuchar la radio o levantar castillos y casas de cartón sobre la mesa. Veíamos el agua cómo caía sobre las…

  • De «las memorias de un hombre de acción» - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    De «las memorias de un hombre de acción»

    Era poco antes de que acabase la guerra civil y de que el general Cabrera traspasase la frontera y llegase a Francia. En Toulouse, en Perpiñán, en Montpellier, en Pau, conspiraban los legitimistas franceses y los carlistas exiliados. En Cataluña, el conde de España había sido asesinado, y se temía que el general de las tropas carlistas, Segarra, pactase con los cristianos. “Ahora hay nuevas tramas —le dice el astuto Avinareta a Ferrer, un dirigente de los carlistas de Berga—. Hay mucha gente que trabaja en sembrar la discordia en el campo carlista, y se teme una catástrofe parecida a la de Vergara”. Avinareta quiere aprovechar el momento en que…

  • «Golondrinas» y cangrejos - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    «Golondrinas» y cangrejos

    Llega una “golondrina”: lonas corridas, música de acordeón, alas blancas de las tocas de unas monjas… En la embarcación todos los bancos están ocupados. Buques blancos, una línea destrozada de humo, la tarde con un poco de viento… Desatracamos del muelle. El puerto, poblado de enormes animales, bajo los cables de acero, contra las fachadas grisáceas, las torres y el alto Colón, consiente los paseos de algunas barcas a motor o los remos, que parece que arranquen cosquillas al apaciguado lomo del mar. Los enormes animales están amarrados a los muelles. Algunos son blancos y se llaman “Farida”, “Etrusco”, “Velázquez”, “Adriatiki”. Otros tienen el cuerpo rojinegro —“rouge et noir”— y…

  • El pintor Artigau - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    El pintor Artigau

    El pintor ha clausurado su exposición. Ha vuelto al trabajo de su obra en su espacioso taller. Es un taller con una gran chimenea, el techo muy alto, y unas enormes ventanas que dan al patio interior de la casa. Desde abajo parece más el ala de alguna fábrica antigua y familiar. Allí vive, también, Artigau, en un altillo al que se sube por una escalera de madera. Todo está ocupado por los cuadros a medio pintar, por los viejos sillones, por los mil objetos curiosos: unas pipas, unas hermosas estatuillas policromas traídas de Portugal, cerámicas populares, revistas y periódicos. La vida íntima del pintor está inundada por la atmósfera…

  • De generaciones - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    De generaciones

    Eugenio Trías publicó un libro, Carandell escribió un artículo de crítica, Sagarra lo glosó en el “Telexprés”, este diario que se está convirtiendo en el baluarte de los nuevos hombres de letras, y a las pocas semanas se habló en casi todos los periódicos de Barcelona de las nuevas generaciones. García Soler llegó incluso a confeccionar una nómina que apareció en La Vanguardia, en la que se agrupaban cantantes, periodistas, escritores, cineastas, poetas, que el autor consideraba unidos por estos hilos tan quebradizos, pero al fin y al cabo existentes, que les unía en una nueva actitud generacional. La polémica tuvo, sin embargo, su interés. Yo no sé si es…

  • Mariano Manent y la poesía china - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    Mariano Manent y la poesía china

    Cuenta Mariano Manent en el hermoso prólogo de su libro Com un núvol lleuger, que un verano de 1962, mientras descansaba bajo los viejos árboles de una masía solitaria, escuchó el canto de un pájaro, increíble en su delicadeza. “Era —escribe— un breve y dulcísimo trinar, que nunca había oído.” Pero hasta unos años después, el poeta no pudo localizar al ave sonora, este pájaro dorado, arisco, de “magre miol” y “flauteig inefable” al mismo tiempo que es la oropéndola. Andaba Manent por entonces trabajando en las versiones de estos poemas chinos que ahora ha publicado. La oropéndola había sido cantada muchas veces por aquellos lejanos poetas de las dinastías…

  • Zenobia de Malgrat - Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    Zenobia de Malgrat

    En Moguer había visto los espléndidos abanicos de Zenobia. Estaban abiertos como las colas de los pavos reales en las vitrinas. Pepe me iba enseñando la casa: —Este comodín se lo regaló Juan Ramón cuando se prometieron. En medio del patio estaba el pozo de brocal de mármol. Podía hojear los álbumes de Zenobia, en los que habían pegadas postales y cartas, cartas de Zubiaurre, cartas de Juan Ramón. O podía imaginar en el atardecer pajizo al son de las palabras de don Emilio Gutiérrez, sobrino del poeta, cómo iban sacando la ropa de los baúles, cómo la iban tendiendo en la azotea de la casa de la plaza del…

  • Los viejos espejos de los Encantes por Tomás Alcoverro
    Escritores en la orilla

    Los viejos espejos de los Encantes

    Los viejos espejos brillaban de verdad, y no los charcos. Pero como había llovido, el suelo estaba mojado y lleno de barro. Junto al mostrador del “Bar Siti”, un niño se relamía la boca, mientras sus dedos se hundían en la carne rosa y codiciada de la sandía. En la plaza, los carros cargados de muebles viejos, de puertas, de sillas, de bidones, de tablas, de neumáticos, parecían dispuestos para un viaje fantástico y miserable. A esta hora –casi el atardecer, casi el atardecer de la lluvia—los Encantes Viejos son como unas viejecitas soñadas y pobres que viniesen a la tierra por un largo camino sin árboles. “Music, music, music”…