• El Summerand sin chador - Tomás Alcoverro
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    El Summerland sin chador

    Para salvar los ciento cincuenta metros de pendiente o de pronunciada subida entre el Summerland y la carretera, hay un servicio gratuito de flamantes verbeneras con toldos alegres en cuyos asientos bajan y suben los afortunados, los envidiados, miembros de este sanctasanctórum del esnobismo y del lujo del oeste de Beirut. El Summerland, en la orilla del mar, a la salida de la ciudad, es más que un hotel o que unos baños, un refugio y un escaparate, es la necesaria excepción a la regla del desorden, la imprescindible violación de la tenaz costumbre de la guerra. La «nueva clase» emanada del caos de las milicias, que ha amasado su…