"Tiroteo en el hospital" es un artículo de Tomás Alcoverro recogido en El Decano, libro publicado en 2006.
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Escalofríos de secuestro
"Escalofríos de secuestro" es un artículo de Tomás Alcoverro recogido en El Decano, libro publicado en 2006.
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Las entrañas reventadas
"Las entrañas reventadas" es un artículo de Tomás Alcoverro recogido en El Decano, libro publicado en 2006.
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Tribus y banderas en el Kurdistán
"Tribus y banderas en el Kurdistán" es un artículo de Tomás Alcoverro recogido en El Decano, libro publicado en 2006.
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«Abu Dulab», o el padre de los neumáticos
"Abu Dulab, o el padre de los neumáticos" es un artículo de Tomás Alcoverro recogido en El Decano, libro publicado en 2006.
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Expira el ultimátum
La tempestad de arena envolvió la ciudad de Bagdad. El viento, entre sus edificios y palmeras, sopló con fuerza, a veces con estruendo. La ciudad, expectante, vive las horas finales del ultimátum norteamericano encerrándose cada vez más sobre sí misma. ¿Cuántos días vivirán enclaustrados sus casi seis millones de habitantes? En las calles casi vacías he visto soldados con cascos apostados en las trincheras de sacos terreros, guardias municipales con fusiles, hombres del partido Baas armados. En los alrededores de la capital se han desplegado carros de combate y en la carretera hacia el sur, hacia Basora, hay trincheras cada cuatrocientos metros. Saddam Hussein se dirige a su pueblo por…
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Los palacios expoliados
El yacuzzi de mármol es de dos metros cuadrados en la sala de baños del regio dormitorio. Sólo queda en la lujosa estancia un ancho somier. Hay grandes galerías suntuosas con sus cortinajes arrancados y los cristales rotos de los ventanales. Con mármol blanco y negro de Carrara o de vetas rosas, construyeron las escaleras de los cinco pisos del palacio. Sus pasillos, sus salones inmensos, su comedor con una larga mesa de doble cuerpo de madera noble, de cincuenta metros de largo, con sus altas columnas babilónicas, están vacíos. Por las escalinatas con las barandillas rotas hay hombres que arrastran pesadas consolas, sillones y sofás tapizados cubiertos de purpurina.…
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Bagdad, estado de sitio
Es raro ver algún iraquí en los aledaños de Bagdad, englobado en la zona estadounidense de seguridad. Después de sobrevolar los meandros del Tigris, el pequeño F-28 de la compañia aérea real de Jordania –la única que se ha atrevido a mantener una línea regular– aterriza en las vacías y bien cuidadas pistas del aeropuerto mientras un helicóptero estadounidense le da escolta. En la estación terminal limpia, con carteles como el de “Mansur, el mejor hotel de la Mesopotamia”, pulcros funcionarios locales verifican y estampan los pasaportes de los viajeros. Todavía no se necesita visado para cruzar las fronteras de Iraq. Pero, eso sí, los aduaneros iraquíes registran con moderación…
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La feria de libros viejos de Bagdad
Me quité las gafas porque son de un diseño demasiado occidental y me adentré por el centro de Bagdad. En estos tiempos de asesinatos, de secuestros de extranjeros, hay colegas que se cubren la cabeza con la kufia, tocado masculino árabe tradicional, para no llamar la atención cuando tienen que viajar por estas carreteras dejadas de la mano de Dios, infestadas de salteadores. Quería volver a la feria de libros usados que arman los viernes en la calle Al Mutanabi –el gran poeta clásico–, esquina con la calle Al Rachid. En ninguna otra ciudad de Oriente Medio, ni en Beirut ni en El Cairo, hay una venta callejera semejante de…
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Una república con pies de barro
Nunca llegamos a Wasit, ciudad de mezquitas y palacios, abandonada hace tres siglos. Por la mañana habíamos visitado las ruinas asirias del palacio de Tesifón, cerca de Bagdad, con su alta bóveda de ladrillos, y el edificio en forma de “zigurat” en el que se exhibe el “panorama de la Kadisiya”, la famosa batalla entre árabes y persas, y se halla un pequeño museo arqueológico. Aunque está cerrado al público, el director nos hizo franquear las puertas de la sala circular con sus murales ejecutados por pintores coreanos que narran con brío el histórico episodio con los camellos, a cuyas cargas de madera los árabes prendieron fuego para desbaratar las…