• Bagdad, estado de sitio - Tomás Alcoverro
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    Bagdad, estado de sitio

    Es raro ver algún iraquí en los aledaños de Bagdad, englobado en la zona estadounidense de seguridad. Después de sobrevolar los meandros del Tigris, el pequeño F-28 de la compañia aérea real de Jordania –la única que se ha atrevido a mantener una línea regular– aterriza en las vacías y bien cuidadas pistas del aeropuerto mientras un helicóptero estadounidense le da escolta. En la estación terminal limpia, con carteles como el de “Mansur, el mejor hotel de la Mesopotamia”, pulcros funcionarios locales verifican y estampan los pasaportes de los viajeros. Todavía no se necesita visado para cruzar las fronteras de Iraq. Pero, eso sí, los aduaneros iraquíes registran con moderación…

  • La feria de libros viejos de Bagdad - Tomás Alcoverro
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    La feria de libros viejos de Bagdad

    Me quité las gafas porque son de un diseño demasiado occidental y me adentré por el centro de Bagdad. En estos tiempos de asesinatos, de secuestros de extranjeros, hay colegas que se cubren la cabeza con la kufia, tocado masculino árabe tradicional, para no llamar la atención cuando tienen que viajar por estas carreteras dejadas de la mano de Dios, infestadas de salteadores. Quería volver a la feria de libros usados que arman los viernes en la calle Al Mutanabi –el gran poeta clásico–, esquina con la calle Al Rachid. En ninguna otra ciudad de Oriente Medio, ni en Beirut ni en El Cairo, hay una venta callejera semejante de…

  • Una república con pies de barro - Tomás Alcoverro
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    Una república con pies de barro

    Nunca llegamos a Wasit, ciudad de mezquitas y palacios, abandonada hace tres siglos. Por la mañana habíamos visitado las ruinas asirias del palacio de Tesifón, cerca de Bagdad, con su alta bóveda de ladrillos, y el edificio en forma de “zigurat” en el que se exhibe el “panorama de la Kadisiya”, la famosa batalla entre árabes y persas, y se halla un pequeño museo arqueológico. Aunque está cerrado al público, el director nos hizo franquear las puertas de la sala circular con sus murales ejecutados por pintores coreanos que narran con brío el histórico episodio con los camellos, a cuyas cargas de madera los árabes prendieron fuego para desbaratar las…

  • Elegía del hotel Cedar - Tomás Alcoverro
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    Elegía del hotel Cedar

    Han tapiado la puerta del hotel Cedar, donde fui feliz. La tapiaron un día después de la salida de nuestro grupo de corresponsales «raros e independientes», como nos definió en El País Ángeles Espinosa, que se hospedaba en el Palestine. El dueño, un hombre bien vestido, profesor universiatio, puso rápidamente en práctica la decisión que había tomado en previsión de tiempos turbulentos. El frontero hotel Rimal fue cuidadosamente cerrado a cal y canto cuando fueron evacuados a toda prisa los inspectores de desarme de la ONU. Si no hubiese sido por el ultimátum del Ministerio de Información, que nos «invitó» a dejar el hotel para entrar en el redil de…

  • Cuando los niños destrozan los cuadros del museo - Tomàs Alcoverro
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    Cuando los niños destrozan los cuadros del museo

    A patadas, los niños rompen los cuadros, pisotean las telas, por las vastas salas, las largas galerías. El suelo del museo, de este museo de arte contemporáneo de Bagdad, uno de los más prestigiosos de los países árabes, es un cementerio de obras pictóricas, de esculturas, de cerámica, trituradas, rotas, desgarradas. Ha sido el saqueo a la cultura plástica de Iraq, al esfuerzo de la creación del artista, ante la indiferencia de todo el mundo ¿Cuántas obras de arte fueron robadas, destrozadas, en estos 9.000 metros cuadrados de exposiciones? En las salas de los cuatro pisos de este museo, que por su mala fortuna se llamaba Centro Artístico Saddam, aún…

  • Las alfombras de Bagdad - Tomás Alcoverro
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    Las alfombras de Bagdad

    Los iraquíes hacen de sus tapices un negocio para combatir el embargo internacional Con las desnudas rodillas hincadas en la alfombra, frota el muchacho con un duro cepillo su preciosa trama. Después de regarla con una manguera de agua y de fregarla cuidadosamente con jabón, la cepilla hasta que queda limpia, extendiéndola al sol en las riberas del Tigris. A su lado otros chicos golpean los polvorientos tapices antes de lavarlos y secarlos, preparándolos para la exhibición.  En las orillas del río, las subastas, antigua costumbre de Bagdad, son un popular negocio en estos tiempos de embargo y bloqueo internacional. El Café de los Comerciantes es una vieja casona de…

  • Los mandain, discípulos de San Juan Bautista - Tomás Alcoverro
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    Los mandain, discípulos de San Juan Bautista

    No son musulmanes ni cristianos, son los mandain de la antigua Mesopotania. En la orilla del Tigris, cerca del puente de Jadrtia, se reúnen las mañanas del domingo alrededor de su templo, rematado con un campanario o espadaña con una suerte de cruz. De los brazos de la cruz, coronada con unas ramas de olivo, cuelga un sayo de arpillera, símbolo de pobreza. Un grupo de muchachas cubiertas con velos y túnicas blancas, los pies descalzos, están sentadas bajo la sombra de una empalizada con el brazo derecho en alto y el puño cerrado. Mientras, el oficiante, vestido con un primitivo atuendo –turbante, túnica ceñida con una soga, vara a…

  • Historia triste del canario - Tomás Alcoverro
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    Historia triste del canario

    Lo llamé simplemente Canari (canario, en árabe) al comprarlo en el bazar de los pájaros de Bagdad. El canario que había animado mi habitación del hotel junto a los libros y las flores reposaba en su humilde y sucia caja en esa suerte de guantera junto al cambio de marchas del amplio todoterreno que nos conducía a Ammán. Por esa carretera, que durante una década ha sido el cordón umbilical más fuerte de Iraq con el mundo exterior, apenas hay circulación; algún que otro convoy de prensa que va y viene entre las dos capitales árabes, y muy de vez en cuando, una patrulla de vehículos blindados del Ejército estadounidense…

  • Elegía al Ministerio de Información - Tomás Alcoverro
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    Elegía al Ministerio de Información

    Una mujer con la cabeza cubierta por un velo blanco barre la sala vacía. El Ministerio de Información ha sido abandonado. Las diminutas cabinas de las grandes agencias internacionales de prensa, los sobados sofás, el viejo aparato de televisión en el que se podía ver Al Yazira y la CNN, inaccesibles a los iraquíes, el tablón de anuncios con los avisos a los corresponsales extranjeros, con convocatorias de manifestaciones contra la guerra; los despachos destartalados en los que se asignaban guías e intérpretes, se negociaban visitas y sobre todo se suplicaban prolongaciones de visados y se imploraban temporales acreditaciones, han sido abandonados. La sórdida sala de prensa en la planta…

  • Kirkuk, un volcán latente - Tomás alcoverro
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    Kirkuk, un volcán latente

    En el centro de Kirkuk, junto al cauce de un río seco, emerge la colina de la ciudadela devastada. Sus casas, habitadas por kurdos y por turcomanos, fueron destruidas en 1994 por los soldados de Saddam Hussein. Por sus callejuelas de hierbajos y ruinas, sólo quedan en pie una mezquita y una iglesia donde dice la leyenda que reposan los restos del profeta Daniel, no hay alma en pena. La ciudadela, cercada de una verja con puertas cerradas, no ha sido reconstruida. Kirkuk, en cuya periferia se encuentra el primer yacimiento petrolífero explotado en Iraq, es un volcán latente, poblado de kurdos, turcomanos, árabes, asirios y caldeos. “Los kurdos fueron…