• Incendio en el puerto de Beirut - Tomás Alcoverro
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    La Suiza que no fue

    Cien años de la creación del Gran Líbano, un país que no ha llegado a ser lo que soñaba “En nombre de la Repú­blica Francesa salu­do al Gran Líbano en su grandeza y en su fuerza, desde el río Nahr El Kalb hasta las puertas de Palestina y las cumbres de Antilí­bano”, declaró el 31 de agosto de 1920 el alto comisario francés, ge­neral Henry Gouraud, flanquea­do por el patriarca maronita y el muftí suní, en las gradas de la Residence des Pins. El Gran Líbano, más pequeño que la provincia de Lleida, fue el resultado de maniobras diplomá­ticas que también trocearon Siria en cuatro entidades territoriales, desgarrando los sueños…

  • Rafiq el Hariri, caso abierto - Tomás Alcoverro
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    Rafiq el Hariri, caso abierto

    El juicio sobre el magnicidio acaba sin pruebas contra el Hizbulah ni Siria Nadie estaba sentado en el banco de los acusados cuando el tribunal especial para Líbano, situado en las proximidades de La Haya y constituido exclusivamente para dilucidar los oscuros entresijos que rodearon el asesinato de Rafiq el Hariri el 14 de febrero del 2005, ha pronunciado su veredicto. Este juicio tan laborioso, controvertido, se ha celebrado sin la presencia de los cuatro acusados, supuestos miembros del Hizbulah, porque el gran partido miliciano chií siempre rehusó entregarlos. Quince años después de haberse iniciado, el juicio que debía investigar la muerte de Hariri, hombre fuerte del sunismo libanés, primer ministro de Líbano en…

  • Beirut, los muelles de Dios - Tomás Alcoverro
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    Beirut, los muelles de Dios

    La división confesional de poderes del país rige también en el puerto destruido por una gran explosión “Cueva de Ali Baba y de los cuarenta ladrones”, llaman al puerto de Beirut, construido en la bahía de San Jorge, que es también patrón de la capital libanesa. Mientras siguen circulando contradictorias versiones sobre la misteriosa explosión, y se han emprendido las dos investigaciones oficiales, la del primer ministro saliente Hasan Diab, y la judicial, en reducidos sectores de sus muelles como el de los contenedores que no quedó destruido, podrían la próxima semana empezar a funcionar. En su ámbito de alrededor de un kilómetro cuadrado, los depósitos de carburante y de gas, en…

  • La dama y el huracán - Tomás Alcoverro
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    La dama y el huracán

    La explosión de Beirut revienta el palacio de lady Cochrane, que sin embargo sigue en pie Fue con la fotógrafa Anna Bosch la última vez que visité el palacio Sursock. En su libro Bubble Beirut publicó algunas imágenes del interior de esta bellísima mansión, y quiero citar una de sus frases: “He viajado mucho, pero esta es mi casa en el sentido más profundo”, dijo su propietaria, lady Cochrane. “Y Dios quiera que, pase lo que pase, esto pueda continuar”, añadió su hijo Radrick. Fue en verano del 2007. Varias veces fui invitado, acompañando a mi amigo también fotógrafo y periodista Wisam Hojeiban, en los aniversarios de la dama, siempre muy concurridos por la alta sociedad…

  • Me resisto a escribir una elegía de Beirut - Tomás Alcoverro
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    Me resisto a escribir una elegía de Beirut

    Era también un mes de agosto –siempre los estíos turbulentos de Oriente Medio– de 1982 cuando escribí en La Vanguardia estas palabras: “Beirut, porque estalla en el cielo como un castillo de fuegos artificiales y queda amarrada firme en la orilla del mar, porque es la frontera entre todos los sentimientos y esto tan superficial que son las ideologías, porque es el infierno, la imaginación, la ternura y la esperanza, Beirut, porque cada día parece morirse irremisiblemente y surge después en otra aurora roja, porque todos la desahucian y nadie la arranca de su corazón, Beirut es mi ciudad”. Beirut es un bello nombre con sus dos eufónicas sílabas –“hay ciudades que…

  • Beirut se pregunta por qué - Tomás Alcoverro
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    Beirut se pregunta por qué

    El puerto guardaba, sin seguridad, 2.750 toneladas de nitrato desde el 2014  Quince años duró la cruel guerra ci­vil de Líbano, una guerra sin prisio­neros, y la destrucción de Líbano se llegó a comparar a la de Berlín. En la apocalíptica explosión del puerto, la zona este de la ciudad, habitada por la población cristiana, ha pade­cido más que en el tiempo de la gue­rra porque fue, sobre todo, la zona musulmana la más castigada enton­ces y donde los enfrentamientos in­testinos de sus heterogéneas milicias provocaron más desolación. Son los barrios cristianos, desde el de la Quarantina pobre hasta el de Achrafie con su población de casas bien construidas habitadas…

  • El día que tembló Beirut - Tomás Alcoverro
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    El día que tembló Beirut

    Dos enormes explosiones destruyen el puerto y sumen la ciudad en el caos. Las primeras hipótesis apuntan a un almacén que contenía nitratos. En esta noche de verano –los ve­ranos son siempre en Oriente Medio tiempo de guerras, de vio­lencias, golpes de Estado y catás­trofes– Beirut vive bajo la dantes­ca explosión que retumbó en to­dos los barrios de esta desahuciada capital que antaño había descrito, una y otra vez, co­mo “la ciudad alegre y confiada del Mediterráneo Oriental”.  La enorme humareda rojiza que se elevó de un descollante de­pósito de color blanco del puerto se extendió sobre algunos de sus barrios mientras los edificios casi se tambaleaban hasta el extremo…

  • Una sirvienta en el altillo - Tomás Alcoverro
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    Una sirvienta en el altillo

    El oscuro ‘tedjite’, donde duermen las empleadas domésticas en Beirut, simboliza su servidumbre A los pocos días de lle­gar a Beirut mi ami­ga Angelines Jun­queras me mostró un pequeño altillo que había encima de su cocina, que en árabe llaman tedjite. Era el lugar destinado para que durmie­se la empleada doméstica. Duran­te estos días he vaciado, no sin pena, mis tres tedjites –uno sobre la cocina, otro sobre el cuarto de baño, el tercero sobre el pasillo– de centenares de diarios, revistas, programas de viajes, guiones de conferencias, textos escritos a mano de mis crónicas, carteles, pasquines políticos, hojas volan­deras de los años de la guerra, en español, árabe, francés,…

  • Amo las islas y los países pequeños - Tomás Alcoverro
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    Amo las islas y los países pequeños

    Amo las islas y los países pequeños. En un viaje de adolescencia prolongado con mis amigos Ramón Comellas y Ramón Montaña desembarqué por primera vez en Chipre y después en El Líbano, dos Estados pequeños del Mediterráneo Oriental. En la isla de Afrodita y en el país de los cedros, se han cebado tragedias que sobrepasan la resistencia de sus pobladores. Nadie les puede achacar su culpabilidad. Se han convertido en “países objeto”, en campos de lucha y de maquinaciones internacionales. Beirut, la capital de El Líbano, era entonces, en 1968, una metrópoli segura y confiada, floreciente y cosmopolita. Sin embargo, en Nicosia, la capital chipriota, que en griego llaman…

  • Historia triste del canario - Tomás Alcoverro
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    Historia triste del canario

    Lo llamé simplemente Canari (canario, en árabe) al comprarlo en el bazar de los pájaros de Bagdad. El canario que había animado mi habitación del hotel junto a los libros y las flores reposaba en su humilde y sucia caja en esa suerte de guantera junto al cambio de marchas del amplio todoterreno que nos conducía a Ammán. Por esa carretera, que durante una década ha sido el cordón umbilical más fuerte de Iraq con el mundo exterior, apenas hay circulación; algún que otro convoy de prensa que va y viene entre las dos capitales árabes, y muy de vez en cuando, una patrulla de vehículos blindados del Ejército estadounidense…