• Los brigadistas ocupan la embajada de España - Tomás Alcoverro
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    Los brigadistas ocupan la embajada de España

    Mario y sus compañeros brigadistas, con sus verdes camisetas, se encaramaron por la fachada de la embajada española en Bagdad hasta la azotea. Su intención: colgar unas pancartas en contra de la guerra y en apoyo al pueblo iraquí. Habían llamado a la puerta y Abu Nura, el único empleado que se ha quedado al cuidado de la sede diplomática, un iraquí, les abrió creyendo que era un grupo de españoles que venía a buscar máscaras antigás. Dos o tres soldados, con sus alzados gorritos negros, vigilaban impertérritos alrededor de la embajada, una villa blanca rodeada de jardín en un sosegado barrio residencial de la capital. Las alumnas del colegio…

  • Bagdad, ciudad de las paradojas - Tomás Alcoverro
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    La ciudad de las paradojas

    Desayunan muy temprano en el restaurante de la planta baja del hotel Mansur, que los bagdadíes recuerdan, a menudo, por su antiguo nombre: hotel Meliá. Van con los pantalones caquis bien planchados, con las camisas limpias, con los chalecos antibalas impecables. Antes de sentarse dejan con cuidado encima de las sillas unas largas fundas en las que llevan sus armas. Luego salen a las calles como si fuesen empleados cualesquiera camino de sus oficinas. Son estos agentes de las compañías privadas de seguridad que forman uno de los contingentes de mercenarios más numerosos de los ejércitos extranjeros en Iraq, y que han acudido desde Estados Unidos, Sudáfrica o El Líbano…

  • Beirut, entre la paz y la guerra - Tomás Alcoverro
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    Beirut, pólvora y jazmín

    Vivir en Beirut es desafiarse a sí mismo; vivir en Beirut es arrastrarse por el hondo placer de la subversión, rodeándose al mismo tiempo de la más afectuosa seguridad. Helena Slim ha muerto en Beirut, y sus cenizas fueron esparcidas por el viento después de una emigración impuesta a El Cairo, la ciudad de su segundo esposo. Cuando Helena, hija de una familia vasca, regresó a Beirut, coincidió con una de mis estancias. Recuerdo su emoción en el aeropuerto: «Es maravilloso, Tomás. He tenido que dar casi la vuelta al mundo para encontrar de nuevo en esta ciudad la amistad». Muy pocas horas antes de que su avión aterrizase, Beirut…

  • Eritrea, treinta años de guerra y una férrea dictadura - Tomás Alcoverro
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    Eritrea, treinta años de guerra y una férrea dictadura

    “Andiamo”, decía el viejo maquinista al arrancar este tren centenario en la pequeña y abandonada estación de Agolat, construido por los italianos desde el puerto de Masaua, a orillas del Mar Rojo, hasta Asmara, capital de Eritrea, la “pequeña Roma”. Para cinco turistas y dos guías, seis ferroviarios lo pusieron en marcha, tras verificar sus ruedas, en un viaje particular de veinticinco kilómetros a través de un bello paisaje con pinos y chumberas, como en una geografía mediterránea de luz espléndida. El tren dejó de funcionar al principio de la década de los sesenta, a raíz de combates de milicianos eritreos que luchaban por su independencia contra el ejército de…

  • El hotel Commodore y el secuestro del papagayo Coco - Tomás Alcoverro
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    El hotel Commodore y el secuestro del papagayo Coco

    Nunca lo quise y más de una vez, desde el balcón de mi piso, hice amagos de echar bolas de papel sobre el jardincito de su piscina. El hotel se había convertido, estúpidamente, en un mito porque los infatuados corresponsales extranjeros lo habían elegido por residencia. Todas las ciudades de la guerra han tenido su hotel y Beirut ha tenido el Commodore.  Pero el Commodore no estaba adornado de ningún atributo especial para llegar a ser el hotel más famoso del mundo de estos años. No era ni lujoso ni había en él nada original. Su fama la debía a los “paparazzi” que lo habían descrito o que lo citaban…

  • Todo el petróleo árabe para los árabes - Tomás Alcoverro
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    Todo el petróleo árabe para los árabes

    Esta mañana, en que el termómetro marcaba los 41 grados de temperatura en Bagdad, ha habido manifestaciones callejeras y discursos de los jefes baasistas, comunistas y del partido democrático kurdo, todos ellos componentes del Frente Nacional Iraquí. Ayer por la noche, poco después de que el presidente de la República, Amed Hassan Al Bakr, pronunciara su discurso en el que anunció la nacionalización de la antigua compañía que desde hace 50 años extrae y vende el petróleo del país, la Irak Petroleum Company, mucha gente, en su mayoría hombres jóvenes —apenas si había a aquella hora alguna mujer cubierta con su largo manto negro tradicional—, comenzó a desfilar a pie,…

  • obsesión estadounidense contra Irán
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    La obsesión estadounidense contra Irán

    «Con mazas, cadenas, con martillos, machacaban su cabeza derribada. Una vieja mujer, cubierta de chador, manto negro de las chiis, escupió varias veces en la cara de la estatua de Sadam. Niños levantaban polvo al sacudirle con sus chanclas de plástico. Los hombres se habían ensañado con la gran estatua de bronce como si fuese un cuerpo humano y no cejaron en su empeño hasta  descuartizarla. Gritando «muerte Sadam», «con nuestra sangre, nuestro espíritu te defenderemos Irak» y con invocaciones religiosas a sus imanes Ali y Hussein se regocijaban de su derrota.» Fue el primer párrafo de mi crónica del 10 de abril del 2003 cuando los chiis, aplaudían, se alegraban al contemplar…

  • Bután, el sueño de la felicidad
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    Bután, el sueño de la felicidad

    La modernización de este abrupto reino medieval y frágil es reciente ¿Cómo se puede medir la felicidad? Viajé a Bután porque es el último reino budista independiente del Himalaya, porque guarda celosamente su identidad, sigue siendo un país ensimismado, de hermosos paisajes montañosos, bosques y selvas exuberantes en su pequeño territorio de pueblos diversos en los que aún creen en semidioses, diablos y donde los astrólogos eligen las fechas más convenientes para una boda o una coronación ­real. Bután todavía puede provocar emociones en los viajeros con ansia de descubrir mundos aún poco visitados. Con su estricto control del turismo porque temen ser invadidos por viajeros extranjeros, ofrecen su recóndita personalidad de costumbres ancestrales encarnadas en el budismo secular,…

  • el paraíso infernal de los periodistas
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    El paraíso infernal de los periodistas

    El Líbano es el paraíso de los periodistas. El Líbano, gracias a Dios, existe y no hay que inventarlo. Algún día trataré de hablar de este hecho consumado que permite tranquilizar a muchas pusilánimes conciencias que ven en El Líbano el cubo de basura donde todo lo sucio, lo cruel, lo perverso, puede acumularse. El mundo contemporáneo, la conciencia del hombre contemporáneo, tiene la suerte de contar con “un Líbano”, un lugar “fuera de nuestro ámbito” en el que todo lo innoble se produce. Me gusta repetirlo a veces a pesar del escándalo, que “todos, todos somos libaneses”, que todos somos crueles, perversos y sucios. Los periodistas, profesionales de las…

  • viaje ida y vuelta Jerusalén-Beirut-Jerusalén
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    Viaje de ida y vuelta Jersualén-Beirut-Jerusalén

    Nuestro redactor consigue salvar el cerco de Beirut y pasar unas horas en la capital de Líbano Nuestro redactor, enviado especial a la zona de conflicto, consiguió el viernes pasado entrar en la martirizada capital de Líbano venciendo obstáculos y peligros. Sin visado, y en un viejo coche alquilado, Tomás Alcoverro llegó a Beirut, precedente de Haifa, donde a lo largo de todo un día, recorre la ciudad, encuentra algún antiguo conocido, hace llamadas telefónicas ve, oye, siente…De regreso a Israel nos cuenta con su vivacidad característica este alucinante viaje de ida y vuelta (Jerusalén-Beirut-Jerusalén) realizado entre el tráfico de vehículos militares, entre ciudades en ruinas, entre polvo, cansancio y…